En Argentina, la facturación electrónica es obligatoria para la gran mayoría de los contribuyentes y se autoriza a través de ARCA (el organismo que reemplazó a la AFIP). Cada comprobante válido recibe un CAE (Código de Autorización Electrónico). La pregunta no es si facturar electrónicamente, sino desde dónde: ¿desde un sistema aislado o desde el mismo sistema de gestión?
El problema de facturar por separado
Cuando la factura se emite en un sistema y la venta, el stock y la cuenta del cliente viven en otro (o en una planilla), cada venta se carga dos veces. Y lo que se carga dos veces, tarde o temprano, no coincide:
- Stock que no baja porque la venta se facturó pero no se registró.
- Cuentas corrientes que no reflejan lo facturado.
- Notas de crédito emitidas sin reingresar la mercadería.
Qué cambia con la facturación integrada
Una sola operación hace todo: registra la venta, emite el comprobante electrónico, obtiene el CAE, descuenta el stock y, si corresponde, impacta en la cuenta corriente del cliente. Lo mismo con una devolución: la nota de crédito reingresa la mercadería y ajusta el saldo.
Comprobantes
Según la condición fiscal del emisor y del cliente, se emiten facturas A, B o C y sus notas de crédito y débito. El sistema debería elegir el tipo correcto a partir de los datos del cliente, para evitar errores. Siempre conviene consultar con tu contador los cambios normativos que te afecten.
Situaciones que el sistema tiene que resolver
- Mostrador con mucho movimiento: facturar en segundos.
- Distribuidoras: facturación masiva de los pedidos del día.
- Gastronomía: facturar desde la mesa, con la cuenta dividida.
- Venta online: pedidos que llegan listos para facturar.
En SuperStock
SuperStock incluye facturación electrónica ARCA: facturas A, B y C, notas de crédito y débito y validación automática del CAE, integrada con la venta, el stock y las cuentas corrientes. En distribuidoras suma la facturación masiva, y en gastronomía, SmartOrder emite la factura desde la tablet. Ver qué es un sistema de gestión.